Cualquier progre bien pensante y con los patos en fila pensaría que la montonera estaría preocupada por la reforma laboral, por su futuro, el de sus hijxs, y en el mejor de los casos, por el del país. Pues no, porque los progres cotizan a la baja, dicen boludeces como “vamos a volver mejores” y encima, si los dejás hablar, chorrean antisemitismo disfrazado de nacionalismo ecologista en cuanto ven un incendio. Los montones, como bien saben los que se levantan a las 6 de la matina y viajan 2 horas apiñados entre sudores, se preocupan por asuntos más pedestres porque, a fuerza de que los caguen una y otra vez, han decidido ocuparse de lo urgente más que de lo importante. Así que la preocupación en la fila del tren y de la guardia de la salita de primeros auxilios del barrio no es que les van a cortar las vacaciones -que pocos tenían- ni que les vayan a descontar parte del sueldo por luxarse jugando a la payana con los pibes. A la muchachada, lo que más le preocupa en estos tiempos convulsos y psiquiátricos, es que les sacaran el Magis, el Xuper, y todas las apps que les dejaban ver futbol y novelas turcas sin pagar. Así de sencillo. Muchos habían dado de baja el cable o vendido la antena del televisor. Los que todavía pagaban Netflix y sus parientes habían cancelado la suscripción si total tenían todo para sentirse más o menos felices cuando llegaban de laburar y ahogaban las penas inflacionarias de su propio INDEC existencial fritándose el balero con películas de superhéroes que pueden lo que ellos no. O por ahí flasheaban amores primermundistas con esas novelas conservadoras, cis-heterosexuales, machistas, paquis y reaccionarias donde el ser amado es una propiedad más o menos a la altura de una casa con pileta y amenitis.
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Hacele un favor a tu compu (un posteo distinto)
Posteado elLaburo, como mucha gente, en una institución en la que no te dejan instalar cualquier cosa en la computadora de trabajo. Tiene su lógica. Hay tan poca educación informática que los dejás solos un rato y queriendo abrir un power point de minas en bolas te terminan formateando un disco rígido. Así que los que deciden sobre esas cosas te restringen todo y a cagarse. Como quien dice, pagan justos por pecadores. Como ocurre siempre que se pone límites a algo, el límite es arbitrario y caprichoso así que se ponen la gorra con instalarte el software más inocente con las excusas más tontuelas. Es por eso que buscando alternativas desde hace algunos años me di a la tarea de satisfacer algunas necesidades informáticas sin tener que apelar a soft instalable. Como aquellos que descubren un nuevo continente me encontré con el universo fascinante de las apps online. Ahora es común y se cae de maduro pero hace 10 años era una rareza que comenzaba a extenderse. Un coletazo de la red 2.0. Incluso hoy, sometidos a la realidad del aislamiento forzoso y la vida online es curioso que miles y miles de personas sigan pariendo la búsqueda de soft, llorando en redes y foros por claves de programas llenos de virus, que necesitan una licenciatura para poder ser instalados, que vienen de oscuros galpones de la internet más recóndita y que no aseguran ningún éxito, pero sí más de un dolor de cabeza.