Willendorf

Posteado el

92 personas en la fila. Todas puteando al creador del cielo y de la tierra, al pelotudo del Tío Alberto y al subnormal de Milei que de tanto practicar el incesto se olvidó de arreglar el asuntito del subsidio con los colectiveros; y los tipos, como todo empresario que se precie, deciden cagarse en el prójimo en pos de pagar la cuota que les queda del yate. La fila llega hasta la esquina y la dobla, complicándoles la vida a la trabajadora sexual, a un vendedor de empanadas al paso y a un discreto vendedor de paco que atiende en esos lares. Estoy en mitad de la fila así que hace más de una hora y media que espero. Llega el último, el de las 11 de la noche. El chofer, un pibito gaucho que no había nacido cuando se estrenó Gran Hermano, deja pasar a los que no tienen saldo en la SUBE y nos pide, porfa, que hagamos lugar, así suben todos. También se copa y nos advierte que vayamos haciendo números porque parece que el boleto del semirápido se va a $500 y la vamos a parir.