Te dicen “¿Por qué vienen a estudiar gratis a la Argentina?” bueno, la respuesta está en la pregunta, es decir, porque es libre, laica y gratuita. Pensalo en estos términos si querés, somos tan pero tan capos que armamos este sistema en 1918 y con eso sentamos las bases de una de las clases medias más amplias de toda América Latina. Eso en ese momento no se veía pero era una transformación invisible posta, no la que le venden a la gilada.
Y fue tan amplia que sirvió para apuntalar alguna de tus aspiraciones nacionalistas. ¿Cómo? Pensá en esto: nuestra principal antagonista en la zona es la República Federativa del Brasil, un país que por su volumen demográfico, su extensión territorial, su cantidad de recursos naturales y su jogo bonito, te pasa el trapo en cualquier dimensión. Hasta la alegría es brasilera.

En los años ’60, cuando la Argentina era todavía un país pujante en lo económico y social, los manuales de guerra de la milicia brasileña hablaban del “imperialismo argentino.” Pero no porque tuvieramos más y mejores chumbos, sino porque en sus universidades se leían libros argentinos, libros de, por ejemplo, editorial Eudeba que tenía una política de libros baratos y accesibles de divulgación científica. En las universidades de Brasil se leía en castellano ciencia argentina. Y los tipos los sabían y les hacía mucho ruido. Hasta que vino la noche de los lápices y la gente que escribía y pensaba se las tomó. Esa gente, con su trabajo no solo jerarquizaba el saber nacional, sino que influenciaba a los países de la región desde su cosmovisión del universo. Esa misma gente se formó en la universidad pública. Y muchos de los científicos, filósofos y sabios del contiente tenían como interlocutores insoslayables a algún argentino capo en su materia. En algunos campos aún es así.

Entonces, todo bien que te chupen un huevo o un ovario los derechos humanos de la gente o la educación como elemento potenciador de las personas. Estás en tu derecho de pensar así. Pero en lugar de negarles a los extranjeros la posibilidad de estudiar en las mismas condiciones en que deberían poder hacerlo vos o tus hijos te propongo un negocio mejor. Dejá que vengan y estudien. Dales educación de primerísima calidad. Formá a la casta gobernante y administrativa de los países que te rodean. Tarde o temprano, si hacés las cosas bien, vas a poder influir en sus políticas como lo hacen los países centrales con vos, en donde se formó tu casta gobernante. No estás tirando la guita, estás invirtiendo en geopolítica. Estás pensando como estadista y no como un antropoide que consume plátanos en forma de noticias.

Un filósofo dijo alguna vez “¿Querés gobernar? Primero, gobiernate a tí mismo.” Goberná tu primer impulso egoísta, absurdamente chaovinista, y sentate a ver cómo tarde o temprano empezas a mover vos los hilos de la política de tus vecinos.

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Ponele que la idea te espante porque sos un progre que no logra resolver el tema pero que aun así no le interesa influir, ok. Volvemos a la casta gobernante de tu país vecino. La formaste, le diste techo, comida, salud, educación. Los tipos te deben una. Los tipos hablan tu idioma, un mismo lenguaje científico-técnico. Es más fácil entenderse. Si ven que no los querés cagar y ellos no quieren cagarte, tarde o temprano llegás a un acuerdo ante cualquier conflicto. Gente mala leche hay hasta en Noruega. Puede salir mal pero vos habrás hecho todo para que salga bien.

Cuando el extranjero viene, estudia y se vuelve a su país hay algo de la Argentina que no puede quitarse del balero, idiosincrasias, ideologías, admiraciones. El que viene es joven, influenciable, está lejos de sus seres queridos. Dales algo para amar y lo abrazan. El amor que sientan por tu país tarde o temprano te puede servir. Como cuando la Argentina fue a pelear una guerra absurda y Perú te mandó a su gente. No fue gratis. Alguien laburó para eso. Hacé lo mismo. Convertite en un patriota abriendo las puertas de tu casa. Tu patria te lo va a reconocer. O dejá que tus ideas del mundo se comporten como los televidentes de TN o de Fantino, que piensan que que cambian el mundo gritándole a la tele mientras toman cocaína por los ojos y ni siquiera es de la rica.