Los bonistas de mi corazón

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Deudas tenemos todos; con el panadero, con la escuela de los nenes o con Juan Carlos Mastercard, que dios lo tenga en su gloria y no lo suelte.  Por no hablar de las deudas morales porque de pequeñas y grandes traiciones se hizo el mundo tal y como lo conocemos. Así que estar hasta las bolas no es una cosa muy novedosa que digamos. Lo novedoso es en todo caso que te perdonen un cacho de deuda. No es gratis, pero algo es algo.

Nada es más cierto que una deuda – Editorial 93

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No hay −acaso no podría haberla− cultura, civilización o pueblo alguno que no se encuentre atravesado de un modo u otro por el concepto de deuda. Las relaciones sociales se fundan en alianzas de reciprocidad, es decir, en una correspondencia mutua de beneficios, en un ida y vuelta de dones y contradones que van atando, engarzando una trama de sociabilidad que constituyen, con sus bemoles, una experiencia común.