Como de costumbre el colectivo repleto. Tres mujeres, cada una cargando un bebé, viajan paradas ya que los asientos especiales se encuentran ocupados por otras madres, ancianos orillando la muerte, discapacitados y obesos mórbidos. La masa compacta no les permite llegar hacia el fondo donde seguramente todos estarán dormidos. Una de ellas grita -“no me asfixien a la criatura”- la masa no se mueve un ápice. Acaso no pueda. La mujer deja de gritar. Tal vez haya muerto junto con su hija pero desde donde estoy no puedo asegurarlo. Otra grita que perdió la sandalia pero la reacción es pétrea.
Categoría: Postales urgentes
Constitución
Posteado elHabrá quienes digan lo contrario pero el barrio de Constitución tiene el encanto de las urbes misteriosas. Frontera entre lo que es, en los hechos, un espejismo de la civilización y la barbarie, los viernes se multiplica su flora y fauna más pintoresca. Gente de trabajo duro que va o viene se cruza con la prostitución latinoamericana de quienes corren la coneja con acento del caribe.
Postal de cansancio
Posteado elEntonces, cuando no puede determinarse a ciencia cierta si el colectivo se encuentra semi lleno o semi vacío, la única opción es rebelarse ante las buenas costumbres que someten al cuerpo a la normalización de la autoridad. Así, lo que en otras geografías puede ser considerado una contravención, aquí se vuelve, no ya una rebelión personal sino un profundo acto de disgusto ante el cansancio. Ergo, me senté en el piso. Y como ocurre con todo acto individualista que no atina a sumar voluntades, al resto de la gente le importó un carajo.
Postal de asombro reloaded
Posteado elEsta vez es el 180 semirrapido. De Av. La PLata al km.29 por Cristianía. El chofer escucha cumbia a todo lo que da y el fondo esta lleno de pibes tomando vino a los gritos. Con ellos está una mujer que amamanta con sus dos pechos al aire; como mínimo raro. Lo único bueno es que hay aire. Y la gorda junto a la que estoy sentado es mullida. Pocos pueden darse lujo más principesco.
Postal de asombro
Posteado elVoy en el colectivo, repleto como siempre. Junto a mi, una pareja se habla en oraciones que carecen de al menos 10 letras del abecedario. Ella tiene tatuado en la garganta un nombre borroso y en su brazo una especie de mancha. La ley de cierre hace que yo lea “naruto” pero no tiene aspecto de fanática del animé ni de cosplayer.