El profesor, haciéndose el copado, me dice “No vengas la clase que viene, mandame el trabajo por mail y te cierro con 9”. Ah, gracias, ¿pero sabés qué? Me hiciste quedar porque se te cantó el orto hasta las 10 de la noche, enojado porque dos forros te boludearon. Ahora estoy en Bernal, tengo que ir hasta Constitución, ya no hay tren y pierdo, de una, el último 96 semirrapido a González Catán. Me tomo el 98. ¿Cuál viene? El del recorrido largo, ese que visita todos los barrios de zona sur. Si me bajo en consti pa’tirarme el lance me voy a encontrar con un millón de borrachos, drogadictos y consumidores de sexo gerenciado. Si sigo hasta once me voy a encontrar con un millón de borrachos, drogadictos y consumidores de sexo gerenciado. Ya no cuento, como a principio de cursada, con un lugar amable donde quedarme. Toda otra opción requería llamados previos, logística y, como mínimo, un boxer presentable y no el que tengo puesto, celeste y con corazoncitos blancos.
Autor: El Gris de Tus Ojos
Comer
Posteado elMe bajé en consti. Dicho y hecho. La monada está a punto caramelo. En medio de la calle Salta 5 tipos coordinan su accionar en una lengua presumiblemente no generada a partir del indoeuropeo. Visiblemente afectados por algún tipo de intoxicación narcótica se abrazan y comienza a cantar “vamos a comernos putas, vamos a comernos putas”. Un detalle que amerita ser mencionado, cantan lindo.
Cacoso
Posteado elEl chofer. Vulgarmente mentado como “colectivero de mierda”. Desconozco si siempre han sido así, profesionales de la infamia. Probablemente no, quizás se adaptaron a los tiempos que corren, quizás la evolución los llevó a emerger a la vida directamente desde un ano, no se, imagino que no el de dios. Hay sobradas muestras de que fue reciente o que es una mutación contextual. Como los pinzones de ciertas islas del caribe que de ismo en ismo cambian la forma y la función de su pico, el chofer del 12 es distinto que el del 382. Cierto es que su público es otro. Pero no tiene justificación alguna ese rencor frente a todo lo que vive y no tiene tetas.
Villa cariño
Posteado elConsti está que arde. El baño de la estación desde hace dos meses está en refacción o clausurado, no se sabe bien. La gente, venida de lejos, siempre en tránsito, usa las escaleras para aliviarse las tripas. El olor es penetrante. Los restos están a la vista. Las normas más básicas de higiene dictan no mirar, no respirar, no apoyar las manos en la baranda. Hacer ojos ciegos al señor que defeca en el descanso.
Sobre el muerto
Posteado elIndiana
Posteado elMedia capital en pausa. Sindicatos y agrupaciones sociales se manifiestan por la emergencia social. Colas y colas de pasajeros varados ante la marcha de las columnas de trabajadores y desocupados. Colapsa el tránsito. Es lo de menos. Si la sociedad se caga en tu derecho humano a morfar está más que justificado que vos te cagues en el derecho privado a circular. Lo curioso es que, como suelen rescatar los noticieros de derecha, muchos de los asistentes aprovechan la ocasión para beber de más y consumir sustancias varias u orinar y defecar en las avenidas a la vista de todos, por ejemplo. No me escandaliza. Si se quiere, como en el encuentro nacional de mujeres, las consecuencias estéticas del paso de la masa es sustancialmente irrelevante en comparación al reclamo que los convoca. Y que un tipo esté orinando en Paseo Colón no impugna el hambre que pueda estar pasando. Ahora bien, hay algo del orden del respeto al igual que no estaría funcando del todo bien en nuestras manifestaciones.
Debate
Posteado elA nadie le gusta ser insultado. Se pone en juego el orgullo cuando se recibe un insulto. Nadie cree merecerlo, incluso el asesino cree que cualquier exabrupto hacia su persona está de más. Nadie piensa fehacientemente que es un hijo de puta porque, primero, respeta a su madre y segundo, porque ¿cuán grave puede ser lo que hizo? Tal vez algunas de los aspectos más difíciles de la edad adulta es asumir las consecuencias de nuestras elecciones que, al fin y al cabo, constituyen lo que somos.
Guachín
Posteado elPibe chorro. Todos, por progres que seamos, entendemos que hay, en ese lugar común lleno de prejuicios, una estética con la que los referenciamos y con las que muchos se referencian a sí mismos. Ningún pibe nace para chorro, ninguna mujer para puta. Hasta ahí, ok. No viene al caso, solo le digo así para ahorrar palabras, tampoco nos hagamos los boludos, sabemos de qué hablamos.
Roxana
Posteado elSubo al colectivo y al sentarme me llega un aroma. Es un perfume. Una mezcla de tilo y naranja. Es un shifter, un embrague, un disparador a otra edad del mundo. Al igual que ciertas canciones y sabores, una fragancia también puede pinchar la memoria para que se filtren recuerdos. La nostalgia se alimenta de eso, de fragmentos perdidos y de años. Aguarda que la cosa más nimia dispare un inside para mordernos la memoria. De pronto, la película. Una plaza, sol, primavera. Una adolescente rubia, de ojos verdosos. Sus labios rosas, su pelo lacio enrulado en las puntas. Pantalón de gimnasia, remera blanca.
Subte
Posteado elEl boletero que cuenta la historia es pelado, gordo y a la chomba de Metrovías que lleva puesta le faltan solo unos centímetros para dejarle el pupo a la vista. Parece que se llama Rolo. Labura en la boletería de Retiro, línea C. Lo tengo pegado a mí, junto a la puerta del colectivo que cada vez que se abre nos aplasta. El tipo va conversando con otro vestido de seguridad del subte. El boletero lo llama “Piñón”.
Perfume
Posteado elConstitución, frontera última. Minas Tirith contra la barbarie. La humedad hace que los vahos de la basura impregnen el aire. Hay porquería en cada baldosa. El camión repositor del local de McDonald’s está cruzado en mitad de la avenida Brasil, junto al campamento que protesta por la estafa en el paseo de compras.
Julia
Posteado elJulia no se llamaba Julia. Ni Marcos se llamaba Marcos. Es más no recuerdo cómo se llamaba. Es más, nunca lo conocí en persona. Escuché lo que ella me contaba, la taxonómica narración que hace el amante de su oscuro objeto de deseo.
Llenando la nada (acerca de El Enigma de Kaspar Hauser de Werner Herzog)
Posteado elEl arte tiene muchas funciones, una de ellas llamar a la reflexión sobre aspectos de nuestra vida. Repasemos lo que el autor de Fitzcarraldo intentó en 1974 y sus dispares resultados.
Llanto piola
Posteado elPensé que iba a ser un viaje piola porque la vieja con certificado de cáncer se quedó abajo. Vio que la muchedumbre no era muy a fin a su cuento. Me equivoqué. Agazapada iba la vieja Reina de Todas las Rusias. Tiene mil años y sirve café para los gerentes de una empresa multinacional en la que trabajé. Ella habla y se mueve por el mundo, corrige e impugna a los otros como si tuviese un posdoctorado en la verdad más verdadera y el certificado se lo hubiese dado Mahoma. Ella leyó a Sócrates. Borges le mostró su novela y ella le dijo que no era buena por eso Borges no la publicó, pero le dejó el original.
Pókemon
Posteado elPókemon se llama a en realidad Sebastián. Se parecía a Cuauhtémoc Cárdenas, un jugador de fútbol mexicano pero como yo no lo conocía le decía así, Pókemon. A fuerza de insistir, le quedó. Laburábamos juntos en el estacionamiento del aeropuerto de Ezeiza. Pókemon era como todos los que laburábamos ahí, joven, tirando a pobre, medio fulero pero con toda la onda. Le gustaba el rock independiente y las drogas livianas, duras y todas las del medio. Venía de una familia sin padre. Vivía con su mamá y su hermana. Cuando podía se hacía el boludo y no laburaba. También se iba de gira y no volvía a su casa por una semana. Tenía una vida dura de la que trataba de evadirse con lo que tenía a mano tal y como hacíamos todos los esclavos del sector 7G que convivíamos en ese antro infecto, desalmado y multinacional donde en la etapa final del uno a uno conseguías drogas de cualquier lugar del mundo a cualquier hora. Y si no la conseguías, llamabas a la policía aeronáutica y te la llevaban a tu puesto de trabajo.
#niunamenos2
Posteado elEl chofer escucha una radio, radio pop. No reconozco el programa solo la temática: La hora gay. Pasan fragmentos de canciones latinas y de reconocidas bandas famosas por explicitar su condición como Pet shop boys y Culture Club. Los llamados de los oyentes son todos en plan acusatorio jocoso, que tal es maricón, que tal y tan son pareja, que tal y cual se frotan en algún lugar. El conductor, Beto Casella, se ampara en la buena onda. Algunos pasajeros se cagan de risa y se acusan unos a otros de tragasables, cortachurros y soplapetes.
Consumos
Posteado elEl consumo de infusiones cobra nuevos matices. Subo al colectivo con un pibe que tiene un vaso térmico. No es la primera vez que lo veo en el conurbano. Tal vez sean frecuentes cuadros semejantes en el tren que viene de Tigre, en las combis de Adrogué o Parque Leloir pero no el 96 o en el Belgrano Sur. En otros tiempos, a lo sumo, los pasajeros se acompañaban con mate, al estilo uruguayo, pero la práctica fue abandonada por las mismas razones por las que se abandonó la lectura del diario sobre el colectivo: No hay lugar para cebar ni leer en un espacio diminuto atestado de personas.
Marcelita y Pepe
Posteado elHace mucho, mucho tiempo, cuando un dolar era un peso, Lanata era bueno y Cristina menemista, estaba el secundario. Era como una fiesta larga y aburrida de cinco años que se ponía buena al final. Ahí estaba ella, Marcelita. Colorada, pecosa, brillante, que hablaba hasta por los codos y de una simpatía que, dicen los que saben, aun conserva. Era tan linda que se daba el lujo que ninguna mujer debería negarse, salía con los tipos que le gustaban. Nunca le faltaba novio. No les era infiel pero los cambiaba con cierta regularidad. Algunos prestábamos atención para encontrarla en un impasse y probar suerte pero la suerte no tiene miramientos con nadie, menos con aquellos que, teniendo 17 años, solían pasar sus tardes mirando los caballeros del zodíaco.
Primitoide
Posteado elUn primitoide que va parado, campera roja, gorrito de lana, siente necesidad de escupir en el suelo. No se priva. El resultado es una baba gelatinosa y verde en medio del pasillo. Uno que sube en el 29 no se da cuenta y la pisa. Resbala con ella y tira manotasos a lo loco para no caer. Otros pasajeros lo ayudan. El moco inmundo parece tener ahora una consistencia aceitosa. El resbalón lo esparció y dejó un mancha de 30 centímetros en el pasillo como si alguien hubiese volcado un poco de resina.
Cuadro dentro de cuadros
Posteado elBajo del 98. Hace frío. Otra vez me olvidé de ponerme los calzoncillos largos. En honor a la verdad no me olvidé, me dio vergüenza ponérmelos en la facultad así que me arriesgué. Obvio, perdí como en la guerra.