Vuelvo en el 96. Creo que tengo fiebre. Me duele cabeza. Voy sentado frente a frente con una rubia y una morocha. Las dos van de espaldas al chofer, junto a la ventanilla. Hablan fuerte. No puedo leer. Esa parte del colectivo está a oscuras. No puedo escuchar música, tengo rota la fichita del aparato. No puedo escribir, me queda poca batería. Sólo me queda escucharlas. Hablan tan fuerte que su voz es mayor al ruido del motor.
Autor: El Gris de Tus Ojos
Pasajero en tránsito: Micky
Posteado elVoy parado pero la fortuna me sonríe, puedo apoyar la espalda contra un caño. A mi derecha va una pareja de unos diecisiete años con pinta de venir de una gira larga. Ella lo cargosea y le habla sin parar. El pibe escucha rock barrial a todo lo que da en su teléfono y no le da pelota. Atrás de ellos, sentados, van Micky y su mamá. Micky, que no se llama Micky, tiene un retraso mental severo, sólo balbucea a los gritos y debe tener unos cuarenta. Su mamá siempre lleva un rosario en la mano y cuando no lo calma o le limpia la baba está rezando. No es para menos. Micky se pone nervioso con los embotellamientos y las muchedumbres. Y grita. La Ferrere no es, por cierto, su lugar en el mundo.
Pasajero en tránsito: Jack
Posteado elAvenida Rivadavia y José María Moreno. Centro neurálgico de Caballito. Siempre por la mano del parque. Horario entre las 19 y las 20 horas. Quizás un poco más tarde, digamos 19:30 y 20:15 en verano. Sólo días de semana. Ahí te podés cruzar a Jack.
Ritual
Posteado elSubte d. Estamos parados bajo la 9 de julio por un desperfecto técnico impreciso y fantasmal. Media hora asándose con la hinchada de River que toma fernet y canta a los gritos. La formación no avanza ni retrocede. Los cánticos en la boca de los 7 borrachos del vagón en el que viajo se van volviendo pastosos, confusos. Sin embargo insisten con un catalogo que abarca, sin repetir y sin soplar, veinte minutos largos.
Pasajero en tránsito: Ricardito
Posteado elRicardito no se llamaba Ricardito. De hecho, nunca supe como se llamaba Ricardito en realidad. Le puse ese nombre porque sí, porque me daba la impresión de ser alguien familiar, cercano y querible aunque no tuviese ni la más puta idea de quien era.
Pasajero en tránsito: Volvió Culito
Posteado elSí, un poco sexista; sí, un poco recontra desubicado, también. Pero la cosa es que tengo un registro mental de la gente con la que viajo ubicándola por algún rasgo distintivo. Suele pasar. Años saliendo más o menos a la misma hora, tomando el mismo colectivo, abarrotado contra los mismos otros, hace que algún indicio de sus vidas quede en la memoria. Ni hablar de sus conversaciones con otros o por celular, siempre empezadas, sin contexto, que permiten suponer -amanecido y sin desayunar- que los otros son paradigmas de la inocencia o la culpabilidad y con mucha probabilidad, ambas a la vez.
Otros jipis
Posteado elTren línea Roca a Bernal. Tres pibas jiponas con ropas de colores. Traen sahumerios en una bolsa y los van oliendo. Tienen piedras de colores y hablan entre ellas de sus propiedades energéticas. Van sentadas en el suelo. Conversan sobre la espiritualidad y las bondades de hacerle el bien al otro, de vender comida en las puertas de las fábricas y las escuelas. No pueden estar sentadas ahí.
Nirvana
Posteado elDesde tiempos inmemoriales distintos sistemas de pensamiento ejercitan el repliegue hacia la interioridad. Buscan, mediante multiples mecanismos, someter el deseo a la voluntad, disciplinarlo, contenerlo en su mínima expresión para intentar abolirlo.
Otra educación sentimental
Posteado elVoy caminando. Paso frente a la puerta de un bar en Bernal centro. Chica de aproximadamente 17/18 años loockeada de lady a otra loockeada, también de lady, un poco más rellenita pero definitivamente más linda: “tenes que jugar un poco con los sentimientos del tipo sino te achanchás”. Me doy vuelta. No sé por qué. Las miro. Me miran. Se miran. Me vuelven a mirar y se cagan de risa. Sigo caminando. La educación sentimental de otro siempre sabe a impostura.
Malabaristas
Posteado elSalgo de la facultad a las corridas para enterarme que de ninguna manera jamás podré llegar al último tren. La única opción es el 98 que atraviesa media zona sur. Parada repleta. Entre el gentío hay tres pibes completamente pasados de droga y alcohol. Le piden guita a todos y cada uno. Hay quienes les dan unas monedas. Quieren ir a Avellaneda. Tienen mochilas. Son malabaristas. Tienen la ropa sucia y roída. Patean las puertas de los colectivos que no los dejan viajar sin pagar.
km.29
Posteado elEl Km.29. Su mención, apenas eso, eriza las conciencias. Ahí, entre la ruta 3 y la ruta 21. Como tantos otros lugares su nombre carga una multiplicidad de significaciones que exceden en mucho cualquier denominación geográfica. Auschwitz, Jonestown, Amityville, Basora. Limite, frontera, borde. No man’s land del olvido, cipango del abandono. A quién llega a ese lugar sólo le aguardan la resignación o la angustia, la revelación de la derrota o la esperanza psicótica de que algún día el universo habrá de mejorar.
¿Zapatillas?
Posteado elLima y Brasil, Constitución. Exactamente en la esquina de la estación. Hay un puesto de diarios que sólo vende piratería, porno para pobres y diarios del Paraguay. Está abierto las 24 hs. Los 365 días del año. En frente tiene un local de venta de zapatillas, un Solo deportes o alguna franquicia semejante. Hay unas rejas sobre el cordón de la vereda colocadas para que los transeúntes crucen por un paso de cebra despintado. Nadie le da pelota.
Ordo malorum
Posteado elSe dice que la obra más compleja de pensamiento que la humanidad alumbró en toda su historia es el gran colisionador de hadrones, también llamado “la máquina de dios”. Sus objetivos, su ingeniería, sus efectos prácticos requieren para su comprensión cabal años de estudios superiores y aun así, incluso sus constructores tomados individualmente, tienen dificultades para definirlo en términos aristotélicos, para brindar las notas distintivas de su esencia.
5 Discos 5 para un ceamse postelectoral – Andén 83
Posteado elTiramos, desechamos, descartamos. Prescindimos, suprimimos, damos de baja. Así como viene, así se va, casi sin diferencia. Tal vez porque alejados del trabajo manual ya no somos capaces de percibir la vida útil de las cosas sino es a través de la opinión de los mariscales del consumo.
Orines
Posteado elEl olor a orines antiguos que tiene la parada de la línea 236, es proverbial. A mayor cercanía al centro y a las luces, el usuario promedio parece guardar mayor recato que cuando está en las lejanías. Ocurre lo mismo con la basura, las escupidas en el piso y los preservativos.
¿Aprender?
Posteado elTodos conocemos la frase “prueba y error”. Su sentido va de suyo, probamos y nos equivocamos hasta que la pegamos, hasta que le encontramos a los problemas que nos aquejan soluciones razonables que impliquen procesos resolutivos capaces de ser estandarizados, sustentables, que perduren.
Cambiemos
Posteado elMe voy a meter en un berenjenal y voy a decir que me parece injusto cargar a CAMBIEMOS con todo lo malo de la actualidad ya que el problema no es esa alianza de gobierno sino sus votantes. Macri, es cierto, ha mentido en sus discursos electorales. Quienes lo acompañan han hecho lo mismo. Pero también han dicho la verdad y han actuado en consecuencia.
Quejoso
Posteado elQuejoso en modo 1: Subo al 180. Tiene aire acondicionado. Al lado se me sienta una vieja con un libro de Jorge Bucay. -¡Qué vergüenza- me dice -ya no respetan a nadie. ¿Viste el frío que hace acá adentro- la mando al carajo con la mirada. Yo agradezco que la unidad tenga vidrios y el chofer no este armado. La vieja se da cuenta que no hay empatía y deja de hablarme. Lamentablemente tiene celular. Se enfrasca a en una interminable charla telefónica con un pariente acerca de lo conchuda que es su nuera. La modernidad tecnológica le hizo mucho daño al silencio.
Iluminaciones II
Posteado elDomingo. 3 de la tarde. Morón. Un calor de la san puta. La gente en la parada está fastidiosa, en silencio, pero fastidiosa. El 236 tarda en llegar. No hay movimiento en la calle. La parada está un poco alejada de la estación de tren. El ordenamiento de todos los recorridos es según el orden de importancia de destino. Ergo, González Catán está a lo último, allá, lejos.
Villegas
Posteado elLínea 180, recorrido semi rápido por autopista. Toma ruta 4, mejor conocida como Camino de Cintura hasta la rotonda de La Tablada. De ahí por Avenida Crovara hasta Avenida Cristianía. En medio tiene las vías del Ferrocarril Belgrano Sur, ramal Estación Buenos Aires – Marinos del Crucero Gral. Belgrano. El barrio es desde hace años considerado uno de los más violentos del conurbano bonaerense, se llama Villegas y se encuentra en el límite de las localidades de Ciudad Evita e Isidro Casanova, en La Matanza.