Llego a Bariloche. Espero el bondi 72. Estoy quinto. Tarda una hora en aparecer. Cuando llega la montonera se caga en la fila. No voy a ponerme a discutir. Subo casi último. Compruebo con sorpresa que Martínez Estrada tenía razón cuando escribía en Radiografía de la pampa que la inmensidad volvía salvajes a los hombres porque los que me zarpan el lugar son unos noruegos que en Noruega son hiper civilizados pero acá se comportan como cualquier infradotado del conurbano. El bondi, como no podía ser de otra manera, va hasta las pelotas o no tanto pero el quilombo de bolsos hace que no entre un alfiler. Quedo justo junto a una nena que no para nunca de hablar. Nunca pone punto a parte a su discurso. Habla y habla sin pausas y no por eso sin aflojarle a la prisa.
Autor: El Gris de Tus Ojos
Pop!
Posteado elEs innegable que la música es parte consustancial de nuestra educación sentimental. No solo forjamos nuestra percepción amatoria de la realidad a través de los besos que nos dan y nos niegan sino que además lo hacemos tras el prisma de un imaginario social que nos dicta cuáles son las formas correctas en las que se ama o se sufre por amor. Tal es así que Nick Hornby, reflexionando sobre el impacto de la música pop en nuestras vidas, le hace preguntarse a Rob, personaje de su novela Alta fidelidad, «¿será que me gusta (el pop) porque soy infeliz o si soy infeliz porque me gusta?».
Norma
Posteado elEl chófer hace señas. Pueden subir dos. Subimos diez. Voy fundido contra el vidrio de la puerta. Casi lo dejó ir pero en la parada había una veintena de personas y un ambiente de que la espera era para largo. Mala mía, en lo que tardamos en acomodar a la monada cae otro 96 semirrápido vacío donde se puede correr, jugar al paddle y dormir cómodo. Encima, tiene aire, la concha de dios.
Veranito
Posteado elLos veranos son una cagada. Siempre la paso mal. Desde chico. Como siempre fui un antisocial o como se dice ahora, un pibe con dificultades para entablar vínculos, mis únicos contactos con el resto de la humanidad se basaban en la obligatoriedad de compartir 4 o 5 horas diarias con mis compañeros de escuela. Entonces, en las vacaciones de verano, cuando ellos ya no tenían por qué soportarme, no veía a nadie. Leía como un enajenado bajo el calor impiadoso de un sol desatado.
Exilio
Posteado elMi amiga Virginia se va del país. Se hinchó los ovarios. Tiene 33 años. Sobrevivió al menemismo. Sobrevivió a De la Rua. Sobrevivió a Duhalde. Sobrevivió al kirchnerismo. Pero con Macri se cansó. Si fueran solo ella y su marido, se queda en la trinchera. Pero ahora tiene una hija. Se van. Ella, su marido y su hija. No se va con una mano atrás y otra adelante, pero se va. Vende todo, deja todo. Deja a sus amigos, deja los laburos que tenía y con los que no llegaba a fin de mes. Deja a sus parientes, los lugares de su infancia, el recuerdo de sus amores y dichas que es, al fin y al cabo, lo que constituye nuestros amores y dichas presentes. Deja este país porque se cansó de todo.
La circularidad del tiempo 3 – confort
Posteado elParada. Dos tipos, como de mi edad. Uno está taciturno, extraviado, con la mirada medio perdida, medio clavada en las palmeras podridas del refugio. Le habla al otro sin mirarlo. Contándole o contándose. Le dice -Me dejó. Es cierto que yo no me puse las pilas, pero no la cagué. Estábamos bien. Nunca me pidió nada. Yo nunca le pedí nada. Conoció a un pibe. Anduvo un tiempo con él al mismo tiempo que conmigo. Parece que el pibe apretó el acelerador y ella tuvo que elegir. Me lo dijo de frente. Una divina. ¿Qué le iba a decir, que se quedara conmigo?
Pecadorxs
Posteado elLos pecadores me cuentan cosas. Al parecer en algún momento de la vida desarrollé el talento de una escucha que otros asumen cómplice. Vienen y tarde o temprano vuelcan en palabras sus trapizondas, sus agachadas, sus infidelidades y pequeñas y grandes deslealtades. A veces ni falta hace, les saco la ficha y se dan cuenta. Me lo ven en la mirada. Criminales de la moral cotidiana se sientan frente a mí y narran.
La circularidad del tiempo 2 – Laura
Posteado elDice Sábato en algún lugar que la poesía, o el tango, solo tratan sobre el tiempo y lo irreparable. Tiene razón. Pero le sobran palabras. El tiempo y lo irreparable son lo mismo, como el alma y el cuerpo o como el aire y la luz, son distintos pero indistinguibles el uno sin el otro.
Gris
Posteado elU no se hace grande y en ocasiones se vuelve un pelotudo. Olvida de plano el aspecto lúdico de la vida y entonces todos los días giran en torno a la tragedia de trabajar para vivir; o, como una suerte de Peter Pan u hombre menguante, cree que hacer cosas de pendejos mantiene a raya el paso de los años que se cuelan indiferentes en la balanza, en el espejo o en las mujeres y amigos que amamos y ya no nos llaman para navidad.
Mostro
Posteado elLínea 86, semirrápido por ruta 3. Me subo en Diagonal sur. Todos los asientos piolas ocupados. Previendo la subida de embarazadas, viejos y discapacitados me voy para el fondo, a un asiento de los de atrás de todo, junto al asiento del boludo, ese que está justo justo en el medio y que si frena de golpe salís disparado hacia adelante porque no tenés de dónde agarrarte. Por supuesto que, a diferencia de otras líneas más recoletas como el 12 o el 141, el 86 no tiene aire, así que sentarse donde lo hago es soportar el calor abrazador del motor contra la espalda.
Parque
Posteado elEn una época de incipiente adolescencia se me dio por los cómics. Eran caros aunque fuera el uno a uno menemista. Mi abuelo me llevaba a comprarlos a una casa de venta de Revistas usadas en Mataderos que se llamaba Novelas Alberdi, un local que ya era viejo cuando amasijaron al pibe cabeza en una curtiembre de la zona. Con el tiempo el local también fue kiosco, luego solo kiosko y luego solo olvido.
La circularidad del tiempo 1 – Beso
Posteado elBarrio del Once. 12 de la noche. Espero el 86. El vaso de cerveza que tomé me cayó mal, como es costumbre desde que la juventud me dejó por otro. Bueno, mal lo que se dice mal, no. Me pegó triste, melancólico, nocturnal. Me pegó con una serie interminable de pequeños fotogramas, clips de segundos con caras y besos de otra edad del mundo, tan pero tan lejana que se borran en la irrealidad de la alucinación y el sueño. Y entonces lo que veo se calca sobre un recuerdo.
Mormones
Posteado elDespués de una semana de no ir a trabajar voy a la parada y al llegar los veo, están ahí. Dos mormones. Uno le muestra una estampida de cristo a una vieja que está sentada. Le habla en un spanglish bastante envidiable. Debe tener unos 18 años como mucho, si los tiene. Parece importado de los fiordos de Noruega, cara de bueno, ojos azules, voluntad de hincha pelotas. La vieja, en plan de sacárselo de encima, le dice con una amabilidad hastiada que lee la biblia y que cree en lo que hay que creer como si aquello en lo que hay que creer fuera algo en lo que todos creyeramos. Pero en fin, siguen en su mambo.
El terror por otros medios – Editorial 90
Posteado elVivimos una edad del mundo en la que el terror social y sus artífices han cobrado nuevos bríos. No es que antes hubiera desaparecido, como se postuló luego de la caída del muro de Berlín y la consecuente pax norteamericana que, al fin de cuentas, duró menos que un suspiro. Desde que el mundo es mundo, aterrorizar a otros es una herramienta para dominar, para conseguir que los otros den lo que de otro modo no darían. Una herramienta acaso menos sutil que otras, pero herramienta al fin. Una bomba por aquí, un atentado por allá para que algunos se asusten y recuerden que siempre hay disconformes capaces de pasar a mayores, si se les da la oportunidad.
Chuvia
Posteado elSábado. Una hora reloj esperando el bondi bajo la lluvia. Hay 20 personas apiñadas bajo el refugio. Uno tiene un cigarrillo electrónico mal calibrado y cada vez que pita parece una elección papal. Una bola de humo blanco densa se queda como una niebla a nuestro alrededor a pesar de la ventisca. Hay alguna otra cosa además de tabaco en ese aparato porque la monada se abre aun a riesgo de mojarse hasta las tetas. Hago lo mismo. Salgo del refugio y abro mi paraguas con forma de espada que me regaló una amiga y por el que a veces me para la policía porque, posta, tiene una pinta de katana que da calambre.
Mikima
Posteado elSubo y me tiro en el asiento más hediondo y al sol que hay sobre la faz de un 96 con aire acondicionado caliente que huele a trapo de piso viejo. Estoy tentado a sugerirle al chófer la existencia en algún lugar de un filtro de aire, que hay que sacarlo y limpiarlo. Su cara me disuade: bigote años 70, anteojos de policía motorizado del 80, canas circa 1940. Su voz parece una lima contra el acero. Lo noto cuando le menta el orto a una piba de unos 15 pirulos que cruza en un semáforo.
Paranthropus
Posteado elEl invierno se acerca. Un fantasma recorre el mundo. Ha sonado la hora de la espada. Caen los grandes relatos. Hemos exteaviado el criterio. Como si el fin de los tiempos se avecinara en un remolino de significantes vacíos, ocurre, sí, en mitad de la vida cotidiana, cortando en dos las reglas diamantadas con las que el destino cincela los huesos de todo lo que se atreve a vivir.
Forro
Posteado elVoy atrás de todo. Lado ventanilla. Un poco más elevado que el resto. El que está sentado en el último asiento de un solo pasajero revuelve su mochila. Saca una cajita. La abre. Saca el envoltorio blanco abierto de un preservativo Prime con espermicida. Luego saca un preservativo claramente usado. Abre la ventanilla y plop! Lo deja caer en mitad de la calle. Lo hace con tanta parsimonia que no puedo evitar captar los detalles.
Mal vicioso
Posteado elConstitución. 21 horas. Baño. De los nuevos. Lindos. Cuidaditos. Tirando a limpios. Hay un pibe de limpieza que está sentado en un rincón, seis horas diarias, cincos días a la semana fumándose el olor a meada. Podés tirar perfume de Christian Dior pero cuando orinan literalmente miles y miles de tipos al día no puede oler a otra cosa. Así que el pibe le cuenta a un viejo que al principio se quería matar pero después se acostumbró. Como si algo adentro del balero le hubiese hecho un clic. Ahora no huele nada. Dice que la madre le hace polenta y no huele nada; que la suegra le cocina pescado y nada. Dice que no hay mal que por bien no venga porque ya no tiene las ganas de vomitar que le daba todas las noches cuando pegaba el último Roca a Temperley y todos los vagones olían a trapo de piso húmedo. En verano, cuenta, se iba en bondi y tardaba 40 minutos más, no había caso, no se la bancaba. Ahora, sí.
Teología
Posteado elLa teología de la liberación exhortaba a lxs fieles a basar su relación con dios, con las estructuras eclasíasticas, con la sociedad y el Estado desde un lugar de igualdad. Lxs fieles ya no eran para ella un rebaño de corderos incapaces de guiarse a sí mismxs sino una congregación, una hermandad con la capacidad de autogestionar su vínculo con la divinidad desde la convicción cristiana de que sólo en la más plena libertad lxs creyentes encuentran sentido en el mensaje de cristo (ver parábola del hijo pródigo, Lucas 15: 1-32), y en el que su heredera, la iglesia, cumple un rol de acompañar a la comunidad no ya marcando desviaciones en la doctrina sino recordando que los que tienen hambre y sed de justicia son en gran medida los que no tienen pan para sí y para los suyos.