Lo que nunca, me tomé una combi. Sólo la uso en casos de emergencia, cuando es tarde y no queda otra. Poseen todos los defectos. Pero conviene aclarar por qué. Las combis de mi terruño no son como las de Adrogué o Monte Grande, como las de Nordelta o Chascomús. No señor. Las combis que van desde el km.29 de la ruta 3 hasta las inmediaciones de Plaza de Mayo son autitos chocadores, paran donde quieren, cuando quieren, son conducidas por gente sin preparación, que van a los santos pedos para ganarse un manguito más. Va gente sentada, claro, pero también viaja gente parada, apretujada a más no poder, que paga fortunas para llegar un rato antes a su casa o al trabajo.
Autor: El Gris de Tus Ojos
Tetas
Posteado elLa gente en la cola dice que esperó durante una hora y media el colectivo. Yo lo esperé sólo veinte. Pude subir de casualidad, contrayendo la panza y dejando abajo la indignación de haber viajado 2 horas al más pleno garete.
Batallas
Posteado elLa revolución del transporte en su etapa “aire acondicionado” tiene algunas dificultades evidentes. Esas desprolijidades, amén de la pila de muertos de la etapa anterior (tan generosa con los gusanos del cementerio) son, dicen sus defensores, propias de todo cambio de paradigma. El tren Sarmiento, tan coqueto ahora con su seguimiento online de conductores, es incapaz de anunciar correctamente en cuál de sus plataformas arriban los trenes.
Constitución II
Posteado elEn las escaleras internas de la estación de tren, las que unen los baños del subte con los andenes del ferrocarril Roca, está la vida tal como es, sin mediaciones. Una mujer está tirada en el suelo. Esta embarazada, sucia, desarropada. Dormitando sobre su panza duerme una nena de unos cinco años. La mujer mendiga. Está borracha, drogada o ambas cosas. Tal vez padezca alguna alteración mental. Se le nota cuando habla, cuando las palabras se le estiran en la boca y le raspan la garganta. Siempre está ahí, día y noche. Nadie le da nada. Es agresiva en su pedido. Lo dirige a la multitud. Cuando increpa e individualiza consigue lo mismo: nada. La nena siempre duerme. Si no lo está se arrastra por el piso. No tiene nombre. La mujer no lo pronuncia, le habla impersonal, imperativamente. “veni”, “andá”, “soltá”.
Arandelas
Posteado elSoy un cirujero, levanto cosas de la calle. Veo utilidad allí donde otros ven desechos, desperdicios, pedazos de cosas caídas en desgracia. Por eso desde hace casi un mes los dioses tratan de decirme algo toda vez que levanto arandelas del piso. Decenas, cientos incluso, tiradas en la calle, en sus cordones, entre los adoquines de san telmo y la tierra de González Catán.
Esta noche
Posteado elLo peor es el insomnio a medio terminar. Esa duermevela infame a mitad de camino entre una degradada lucidez y un dormitar vago y nebuloso. Ese estado indigno de la vida, en el que el pensamiento aun admite la presencia de la razón, se clava en los pulmones, se asienta en las sienes y presiona y afloja nunca tomando partido por definición alguna.
Crecer politicamente
Posteado elOk. ¿No nos gustó el resultado? Es cierto, no nos gustó. ¿Algunos se sorprendieron? Es verdad, algunos no se la vieron venir y ocurrió frente a sus ojos. Nos enfada, nos indigna, nos alarma; nos violenta, nos angustia, nos procupa. Abrazamos a nuestros hijos con temor al futuro y a nuestros padres con la nostalgia del pasado. Besamos a nuestros amantes con el semblante del último beso, como si el fin de los tiempos se avisorara en el horizonte y las trompetas del último angel tocaran al son de las valquirias.
Intimidad
Posteado elHay varias formas de que se defeque sobre tu intimidad. Una puede ser que revisen tu Facebook sin autorización, o el correo electrónico. Otras que te revuelvan el cajón de lo calzones o la billetera. Ni hablar del celular, que se divulgue tu historial médico o que un amigo enumere tus borracheras delante de tus padres. Porque por limpio que estés siempre te van a encontrar en off side. Así son los datos que constituyen nuestra esfera privada, descontextualizados, cualquiera puede condenarte a muerte o hacerte parecer como el asesino de Nisman.
La escuela como caja de resonancia. Diálogo con Guillermo Folguera, Doctor en Ciencias Biológias y Filosofía – Andén 82
Posteado elEnseñar ciencias puede ser una tarea ardua sin una reflexión previa que sirva de guía. De la repetición sistemática de experimentos a la evaluación socialmente responsable de las condiciones de posibilidad del conocimiento, conversamos con Guillermo Folguera, investigador adjunto del CONICET, docente del área de historia de la ciencia y filosofía de la biología de la Universidad de Buenos Aires y uno de los jóvenes científicos más críticos sobre el rol de la ciencia en la Argentina.
Hot
Posteado elEn el auto que va junto al colectivo que viajo, el conductor incita a su acompañante mujer a que lo masturbe. Ella se ríe pero se niega. El tipo estira la mano, toma la de su compañera y la pone sobre su bragueta. Ella la retira, sigue riéndose. Mira instintivamente de un lado a otro. El tipo insiste. Van solos, tienen el termo junto a la palanca de cambios. Seguro tienen la calefacción al mango porque él tiene puesto solo una camiseta de mangas largas. Ella, un pañuelo de colores alrededor del cuello. Imagino que hablarán de algo y cuando ella se descuida…¡Paf! El tipo le agarra la mano y se la lleva al bulto.
Viaje salvaje
Posteado elEs mi cumpleaños, fui a buscar a mi ahijado para llevarlo a casa. Esperamos durante una hora el 96. Constitución está repleto de gente. El ferrocarril Belgrano Sur está cortado. En Villa Soldati la gente reclama por la muerte de 3 chicos que murieron al caer desde un balcón en un edificio en mal estado.
Mierdillas cotidianas
Posteado elParada del colectivo: Repleta. Colectivos que pasan, repletos. Gente colgada. Arriba, gente apretada. Ok. Llega el bondi en el que viajo. Así como de la nada aparece una vieja que primerea la cola y sube corriendo mostrando un papel amarillento. Se lo muestra al primero de la fila, que soy yo. Se lo muestra al chofer que le hace un gesto, como si la conociera de viajes anteriores. Se lo estampa en la cara a un tipo que está sentado, apretado contra el vidrio junto a una mujer con 3 criaturas.
Revistas
Posteado elEstoy en la casa museo de Ricardo Rojas. Presentan el archivo histórico de revistas. Se ha reunido una pequeña cantidad de intelectuales algo pasados de moda. Está el hijo de Jauretche o alguien que ameritaría serlo por su parecido. Otro que se parece a Noé Jitrik o se le parece si es que no está muerto. También está Vicente Batista, editor de la antiquísima revista Nuevos Aires.
Géneros en conflicto
Posteado elPor razones que no vienen al caso me encuentro leyendo sobre Ono no Komachi, una poeta de la edad media japonesa (circa 900 d.c). A mi lado viaja una chica escuchando músicas alegres del trópico a todo cuanto puede dar el volumen de sus auriculares y moviendo la cabeza en cada compás.
Nociones de gnoseología kantiana
Posteado elSubo al 96 de pronto flash, la chica del bikini…Kant. Si, Kant, el oscuro, el tipo que nunca salió de su ciudad, el tipo que teorizó el deber moral como nadie, el que habló de todo con una complejidad que parece una cargada. Subo y pienso en Kant o al menos lo poco que entendí de Kant ante el impacto de lo que una vez más se revela como un fenómeno misterioso.
Aguas caen
Posteado elAlguien llora en el colectivo. Se escucha ese respirar entrecortado, esa inhalación de moco y agua salada. No es un bebé con su griterío chillón, siempre a mitad de camino entre la angustia y el berrinche. No es una mujer que llora y a la que el prejuicio machista imagina abandonada, enemistada con su compañero de cama, traicionada por una amiga infiel o recientemente despedida.
Santificaciones
Posteado elLos dioses obran de maneras misteriosas. 8:30 de la mañana. Colectivo repleto. Junto a mí viaja un tipo gigante que no tiene nada que envidiarle a ningún patovica, probablemente lo sea. Viste un buzo con capucha que le cubre la cabeza y le tapa los ojos. Usa auriculares y un reproductor de mp3 chiquito que aprieta con las dos manos sobre el pecho.
Una década de avances
Posteado elRuta provincial 1001, única conexión ente la ciudad de González Catán, partido de La Matanza y el Partido de Morón. El camino fue repavimentado hace 3 años luego de varias décadas de abandono. A su vera hay, en el segmento que sirve como frontera entre partidos, campos, algunos útiles, otros abandonados. O ya no tanto. La crisis habitacional de todo el país llevó a que al menos 50 familias se instalaran en algunos de ellos azuzados por concejales que buscaban posicionarse en las internas del partido justicialista.
Bomba en tus oidos
Posteado elUna de las cosas más insoportables del ejercicio de vivir es viajar en un colectivo donde los pasajeros escuchan música sin auriculares. Hace unos años era peor, es cierto. Todo el tiempo, en todas partes. Las clases postergadas al fin alcanzábamos el sueño de la inclusión populista e ingresábamos a la ciudadanía plena comprándonos un celular. Y muchos querían mostrarlo, exhibirlo, contarle a los otros para qué lo usaban, qué viajes estéticos se permitían realizar con ellos. Una pena… porque ya lo sabíamos, se caía de maduro. Mandaban mensajes, hablaban por teléfono y escuchaban músicas coloridas a todo volumen en los parlantes de sus dispositivos.
Obnubilaciones
Posteado elAyer por la noche me llega el correo electrónico de un colaborador/a cuyo núcleo argumentativo es la frase “necesito cambiar el rumbo”. Expresiones como esa, mitad lugar común, mitad misticismo existencial de sobremesa me hacen pensar en la poca honestidad que poseen aquellos que hacen gala de una búsqueda vivencial épica, poética, trascendente. El lenguaje es su aliado. Detrás de las metáforas y alegorías grandilocuentes que transforman el ejercicio de vivir en un soliloquio de buenas intenciones (consigo mismos) lo que hay es un afán de transformar y moldear la realidad a su entero capricho.